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Quote of the Day

I can’t hate for long. It isn’t worth it.

— William Saroyan

Quote of the Day

The laws of man may bind him in chains or may put him to death,
but they never can make him wise, virtuous, or happy.

— John Quincy Adams

Quote of the Day

Restraint of government is the true liberty and freedom of the people.

— John P. Reid

Liberalismo – Magazin Julio 30 / 2014

Correo del Orinoco

 

Edición de Julio 30 /2014

 

El Grupo Gran-Colombia (GGC) es una organización sin fines de lucro, absolutamente independiente de todo grupo político, religioso, empresarial o gubernamental, cuyo desafío fundamental es encontrar y usar los medios necesarios para lograr una progresiva evolución hacia una sociedad libre, formada por ciudadanos ilustrados y responsables, que acierten a protegerse, mediante un esfuerzo común, contra el miedo, la necesidad y la opresión, sea interna o externa.

 

 

En esta edición:

 

  1. El ser humano sobre el capital – Gabriela Calderón de Burgos
  2. Colombia y la farsa de la reconciliación – Carlos Alberto Montaner
  3. Gaza: el terrorista es Hamás – Rafael L. Bardají
  4. Pobreza contra desigualdad – Manuel Suárez-Mier

 

 

 

 

  1. El ser humano sobre el capital

Autor: Gabriela Calderón de Burgos

 

 

Una falacia común en debates es aquella del hombre de paja, mediante la cual no refutas los verdaderos argumentos del oponente sino que te inventas argumentos fáciles de rebatir —el “hombre de paja”, los derribas y se los atribuyes al oponente. Veamos cómo funciona en el caso del mentado eslogan.

 

Resulta extraño que al liberalismo clásico, aquella corriente que históricamente ha defendido no solo la libertad política y civil de los individuos sino también su libertad en el ámbito económico, se le endilgue la postura de ignorar al ser humano. ¿Por qué? Los más destacados economistas del liberalismo clásico siempre utilizaron como punto de partida para su análisis la misma unidad: el individuo. Fueron otras corrientes colectivistas — socialismo, fascismo, corporativismo, etc. — las que desviaron el enfoque desde el individuo hacia lo que Jorge Luis Borges consideraba como “meras comodidades intelectuales”: las clases sociales, las nacionalidades, las naciones-estado, etc.

 

Por ejemplo, Adam Smith en su obra más conocida, La riqueza de las naciones, indica que “cada individuo” por su conocimiento de “la situación local” es mucho mejor juez que “cualquier estadista o legislador” para determinar a qué especie de industria destinar su capital. Este concepto lo desarrollaría con mayor precisión siglos después el Premio Nobel de Economía Friedrich A. Hayek en su ensayo clásico “El uso del conocimiento en la sociedad”.

 

Pero las raíces del liberalismo de mercado y su enfoque en el ser humano vienen incluso desde antes y de otra parte. Ya en la España del siglo XVI surgió la Escuela de Salamanca que cambió radicalmente para siempre la economía proponiendo la teoría subjetiva del valor, que establece que el individuo es quien le da valor a las cosas. Uno de los pensadores de esta escuela, Diego de Covarrubias decía que “Las cosas valen por la estimación que le dan los hombres, aunque dicha estimación sea disparatada”. Nuevamente, el ser humano al centro de la cosa.

 

Precisamente porque a los liberales clásicos les ha interesado siempre el individuo es que consideran importantísima las ganancias y pérdidas que resultan del proceso de mercado. El economista austriaco Ludwig von Mises explica en su tratado económico —coincidentemente titulado Acción humana— que “Las ganancias y las pérdidas son mecanismos mediante los cuales los consumidores ejercen su supremacía en el mercado”. Mises agrega que “En la ausencia de las ganancias y las pérdidas el empresario no sabría cuáles son las necesidades más urgentes de los consumidores”. Finalmente concluye que lo que resulta en bienes útiles no es el esfuerzo físico por si solo, “sino el esfuerzo físico hábilmente dirigido por la mente humana hacia determinado objetivo”.

 

Así podemos ver que el individuo importa muchísimo en la economía de mercado. Es el mejor conocedor de las inversiones que convienen realizarse porque tiene conocimiento privilegiado de su situación y de los intereses de quiénes lo rodean, es el mejor juez de lo que le conviene adquirir con sus dólares, también es quién le da valor a las cosas. Son las demás corrientes las que pretenden superponerse ante las decisiones libres de los individuos dándole poder a un selecto grupo de supuestos iluminados para que nos digan al resto de los mortales cuánto, cómo y qué producir y consumir.

 

 

  1. Colombia y la farsa de la reconciliación

Autor: Carlos Alberto Montaner

 

 

El presidente Juan Manuel Santos ha llevado a algunas víctimas a La Habana para que se reconcilien con sus verdugos. La idea detrás de la ceremonia se origina en las terapias sicológicas. Es una extensión de los procesos de sanación de las parejas en las que se produce un agravio severo. Quien cometió la falta asume la culpa, se arrepiente, y la víctima perdona. A partir de ese punto retoman la relación y, poco a poco, se restauran los vínculos emocionales. Sin ese proceso es difícil la recuperación de la confianza en el otro.

 

El problema de ese modelo de terapia es que sólo funciona entre individuos, no colectivamente. Es probable que las víctimas realmente perdonen, porque se liberan de la angustia que producen el odio y el deseo de venganza. No obstante, es muy raro, casi inexistente, el arrepentimiento de quienes cometen crímenes contra enemigos de clase mientras luchan por causas que a ellos les parecen justas.

 

El Che Guevara lo expresó en una frase sincera y elocuente: “El odio como factor de lucha, el odio intransigente al enemigo, que impulsa más allá de las limitaciones naturales del ser humano y lo convierte en una eficaz, violenta, selectiva y fría máquina de matar”.

 

¿Se imagina alguien a Guevara o a Stalin avergonzados y contritos por sus asesinatos? ¿O a Hitler, Mussolini, Franco, o Videla? ¿Puede alguien creer que Tiro Fijo o Mono Jojoy estarían dispuestos a arrepentirse de sus crímenes revolucionarios? ¿Lo está Timoshenko, el actual jefe de las FARC?

 

La Habana tampoco es el lugar ideal para intentar la reconciliación. La Isla no es, precisamente, el cantón de Basilea. ¿Se arrepienten los anfitriones cubanos de los miles de fusilados, de la persecución a los homosexuales, de los actos de repudio? ¿Se arrepienten Fidel y Raúl Castro de haber hundido un barco cargado de refugiados en el que se ahogaron dos docenas de niños, o del derribo sobre aguas internacionales de dos avionetas desarmadas que auxiliaban balseros? ¿Se arrepienten de la muerte de Oswaldo Payá y de Harold Cepero?

 

Los tupamaros, los montoneros, los escuadrones de la muerte de la derecha asesina, las narcoguerrilas comunistas de las FARC y los narcoparamilitares que los combatían, todos esos grupos violentos y delirantes, a la derecha y a la izquierda, no creen que tengan nada de que arrepentirse. Están llenos de justificaciones y coartadas ideológicas y políticas.

 

Hace años, intrigado por esa falta de empatía, le pregunté a una persona que había ejecutado a trece enemigos políticos si sentía algún remordimiento. Paradójicamente, era un hombre bueno y tierno en el ámbito familiar. Incluso era tímido y compasivo. Los había matado unas veces por medio de atentados y otras en balaceras provocadas por los otros. Eran crímenes políticos. Me miró con asombro y me respondió sin la menor vacilación: “Sí, me remuerde la conciencia por todos los que se me escaparon”. Y luego procedió a relatarme varios intentos fallidos de quitarles la vida a otros pistoleros violentos.

 

No se puede creer en estos procesos colectivos de reconciliación. Suelen ser una farsa. A mi juicio, las narcoguerrillas comunistas de las FARC están dispuestas a abandonar las armas, pero sólo para tratar de llegar al gobierno por la vía chavista de un proceso electoral. No han renunciado a conquistar el poder ni a crear una dictadura colectivista, sino al método hasta ahora empleado. Realmente, no piden perdón. Juegan a ello. (París, ya se sabe, bien vale una misa).

 

Con cien o doscientos millones de dólares que les proporcione el narcotráfico, más lo que aporte Venezuela, y agazapados tras el mascarón de proa de un rostro izquierdista potable, como hicieron los comunistas en El Salvador escudados tras Mauricio Funes, van a tratar de llegar a la Casa de Nariño legalmente, aprovechando las divisiones y la debilidad de los grupos democráticos. Una vez ocupada la poltrona comenzaría la fiesta clientelista y prebendaria hasta reclutar a una precaria mayoría y con ella desmantelar totalmente los fundamentos de la República.

 

Santos lo sabe, pero su objetivo, como el de media Colombia, es terminar la guerra a cualquier precio. Veremos si luego los colombianos consiguen mantener las libertades y ganar la partida. Ojalá que estalle la paz, pero que ése no sea el inicio de otra expresión del horror.

 

 

  1. Gaza: el terrorista es Hamás

Autor: Rafael L. Bardají

 

 

Ante el anuncio de Chile, Ecuador, Perú, El Salvador y Brasil de retirar sus embajadores y la calificación por Bolivia de Israel como “Estado terrorista”, los abajo firmantes creemos que la manipulación informativa en América Latina sobre el actual conflicto en Gaza no sólo intoxica a los ciudadanos sino que inspira políticas equivocadas y condenables.

 

Ciertamente, es de lamentar que una vez más el Oriente Medio sufra otra guerra, porque toda guerra conlleva dolor, destrucción y muerte. Siempre se producen equivocaciones y muchos civiles inocentes acaban pagando las consecuencias de las decisiones de quienes combaten. En ese sentido, nada nos gustaría más que el que se pudiera poner fin a las hostilidades y se aliviara el sufrimiento humano cuanto antes.

 

Por ese motivo, manifestamos lo siguiente:

 

  1. Esta guerra no la ha comenzado Israel. El Estado de Israel está respondiendo a la lluvia de cohetes y disparos de mortero que le llegan cada día desde Gaza. Tres jóvenes fueron secuestrados y asesinados. Docenas de cohetes fueron disparados antes de que el Gobierno de Jerusalén decidiera defenderse militarmente. En las tres semanas que llevamos de guerra, más de tres mil cohetes han sido lanzados contra la población israelí.

 

  1. Hamás no es una ONG, es una organización terrorista, declarada como tal por el Gobierno de los Estados Unidos y por la UE. La carta fundacional de Hamás, plenamente en vigor, llama a la aniquilación de Israel y a la muerte de todos los judíos.

 

  1. Hamás utiliza sus cohetes precisamente como instrumento del terror, ya que no van dirigidos contra objetivos militares sino indiscriminadamente contra centros urbanos en suelo israelí. Si no han logrado más víctimas y destrucción se debe a la eficacia del sistema antimisiles Cúpula de Hierro y a la escasa precisión de muchos de ellos. De hecho, un número significativo de esos cohetes acaba impactado en la propia Franja de Gaza.

 

  1. Hamás usa a los palestinos civiles para esconderse. Sus operativos y milicianos no sólo no portan distintivo de combate alguno, sino que se aprovechan deliberadamente de instalaciones civiles, escuelas, hospitales y mezquitas. La propia Agencia de la ONU para los Refugiados ha admitido que tres de sus escuelas habían sido usadas como almacén de armamento. Es más, estos arsenales estaban protegidos con bombas trampa, como consecuencia de las cuales han muerto tres soldados israelíes. Por qué los directivos de la ONU en Gaza lo han permitido o no lo han denunciado a tiempo es algo que la comunidad internacional debe esclarecer cuanto antes.

 

  1. Hasta ahora, el objetivo israelí ha sido doble. Por una parte, acabar con los lanzadores de cohetes para que sus ciudadanos no vivan pendientes de las alarmas, teniendo que correr a los refugios casi constantemente. Por otra, destruir la extensa red de túneles que Hamás ha construido para infiltrarse en suelo israelí y cometer sus atentados, secuestros y acciones de terror. No hay ni bombardeo masivo sobre Gaza ni invasión de la Franja. Las operaciones terrestres se han mantenido en una delgada línea de menos de 2 kilómetros.

 

  1. Mientras que Israel aceptó el plan de paz formulado por Egipto, Hamás ha rechazado toda posibilidad de una tregua y violado sistemáticamente todos y cada uno de los acuerdos temporales de alto el fuego por causas humanitarias. No es Israel el que se opone a la paz. Al contrario, a lo que aspira es a poder vivir en paz y no bajo la lluvia de bombas de Hamás.

 

  1. Los abajo firmantes somos plenamente conscientes del daño y sufrimiento que encarna la guerra, pero también de que, para evitar un nuevo conflicto en la zona dentro de pocos meses, cualquier alto el fuego que premie políticamente la agresión armada de Hamás es un error. Si de verdad se aspira a la paz, la infraestructura del terror –túneles, cohetes, fábricas de armas…– tiene que ser desmantelada en Gaza. No hay otra alternativa. Lo podrían hacer la ONU o la comunidad internacional, pero de momento sólo Israel está dispuesto a llevarlo a cabo, porque su propia existencia depende de ello.

 

  1. La presencia terrorista no sólo afecta a Israel o al pueblo judío. La mayoría de los países árabes también quiere la desaparición del grupo terrorista Hamás. Numerosas fuentes así lo han puesto de manifiesto. En la medida en que los islamistas palestinos respondan a los designios de Irán, su amenaza lo es también a escala global, contra Europa, Estados Unidos y Latinoamérica, quienes ya han sufrido en sus propias carnes el zarpazo del terror islámico.

 

  1. Finalmente, a los firmantes nos parece una aberración equiparar moralmente a los dos bandos contendientes, porque en un lado están el terror, la tiranía fanática islamista y el culto a la muerte, mientras que en el otro están la libertad, la prosperidad y la defensa de la vida. La barbarie y la civilización no pueden ponerse en el mismo plano. Por eso hacemos este llamamiento a todos los Gobiernos de la región: que vuelvan los embajadores retirados y demuestren su solidaridad con quien está luchando, con toda la contención del mundo, por acabar con el terror: el Estado de Israel.

 

  • Alejandro Toledo, expresidente del Perú.
  • Luis Alberto Lacalle, expresidente de la República Oriental del Uruguay.
  • Carlos Alberto Montaner, escritor y periodista cubano.
  • John R. Bolton, exembajador de EEUU ante la ONU.
  • Giulio Terzi, exministro de Asuntos Exteriores de Italia.
  • Richard Kemp, excomandante del Ejército británico.
  • Andrew Roberts, historiador y escritor británico.
  • Roberto F. Agostinelli, director ejecutivo de Rhône Group, Rhone Capital.
  • Fiamma Nirenstein, política, periodista y escritora italiana.
  • Carlos Bustelo, exministro de Industria de España.
  • Rafael L. Bardají, director ejecutivo de la Friends of Israel Initiative.

 

 

  1. Pobreza contra desigualdad

Autor: Manuel Suárez-Mier

 

 

Siempre me ha llamado poderosamente la atención que los “pensadores progresistas” y los socialistas de caviar hagan ruidosas campañas mediáticas sobre la injusticia en la distribución del ingreso y de la riqueza, sin reparar que la prioridad de las políticas públicas debiera ser el combate sin cuartel contra la pobreza.

 

El debate entre priorizar la desigualdad frente a la pobreza es ciertamente antiguo y de vez en vez retorna al centro del escenario, como ahora con la aparición del libro de Thomas Piketty Capital en el Siglo XXI, que proclama el empeoramiento en la distribución de la riqueza y el regreso al “capitalismo patrimonial” del siglo XIX.

 

Mi admirado maestro en la Universidad de Chicago, el eminente historiador Donald McCloskey —hoy Deirdre McCloskey después de cambiar su género en 1995— acaba de publicar un artículo en el Financial Times en el que afirma que “la igualdad carece de relevancia cuando los pobres están (en proceso de) volverse ricos”.

 

McCloskey, que ha venido trabajando por una década en una fascinante trilogía sobre las virtudes del ascenso de la burguesía como protagonista medular en las economías de mercado —repele el término capitalismo inventado por Carlos Marx— que emergieron con la Revolución Industrial, afirma que:

 

“En términos relativos, los más pobres han sido los principales beneficiarios (del acelerado proceso de crecimiento económico desde la Revolución Industrial). Los ricos se hicieron más ricos, es cierto. Pero millones (de personas) más tienen acceso a gas para cocinar, coches, vacunas contra el sarampión, agua corriente en casa, nutrición adecuada, mayor estatura, creciente expectativa de vida, escuela para sus niños…”

 

En todos los países que acceden a un proceso de crecimiento económico acelerado se aprecia de inmediato un deterioro en la distribución del ingreso, el índice de Gini —que mide la desigualdad entre ricos y pobres— empeora pero, más importante que esto a mi juicio, el abatimiento de la pobreza resulta espectacular.

 

La proporción de pobres que había en Chile antes de su notable despegue económico hace más de tres décadas, era de casi 50% de la población y hoy es de sólo 10%. En la China maoísta la distribución de la riqueza era perfecta —si se excluye a Mao y sus secuaces que vivían principescamente—: todos era paupérrimos, índice de Gini =1.

 

Conforme esos sistemas económicos abandonaron el comunismo o el capitalismo de estado sofocantes que los mantuvieron por muchos años al margen del progreso, y surge con vigor el crecimiento económico, empezaron a derrumbarse los índices de pobreza al abrirse oportunidades de empleo, al tiempo que se adoptaron políticas públicas tendientes a mejorar el acceso de los pobres a educación y salud.

 

Simultáneamente, al eliminarse trabas burocráticas a la iniciativa empresarial, florecieron nuevas actividades, se diversificaron las economías y se multiplicaron los éxitos corporativos en ámbitos impensables en los regímenes previos, con la consecuente creación de riqueza para los emprendedores.

 

Dos caras de la misma moneda: Eliminar obstáculos al crecimiento engendra oportunidades para abatir la pobreza y generar fortuna para los emprendedores. Este proceso de transición puede, en efecto, crear indeseables monopolios que se apropien indebidamente de rentas que corresponden a la sociedad en su conjunto.

 

Pero la creación y permanencia de monopolios sólo se consigue si los gobiernos impiden o toleran que haya obstáculos a una mayor competencia, que es el mejor antídoto contra los rentistas enquistados en la economía, como lo ilustran en México todavía hoy los estancos y sindicatos en petróleo, electricidad y telecomunicaciones.

 

De allí la crucial importancia de las reformas conseguidas por el gobierno de nuestro país en los últimos meses, culminando con la energética en días pasados, que al fin estrenan la oportunidad de que haya verdadera competencia en ámbitos de la economía que nunca la han conocido o no la han visto en muchísimos años.

 

Lo que McCloskey llama la era del “Gran Enriquecimiento” fue resultado de la innovación y no de la acumulación de capital o de la explotación de los trabajadores. Es por ello que nos debemos concentrar en seguir eliminando los impedimentos a la mayor y mejor competencia en nuestra economía para abatir la pobreza.

 

Ello demanda emprender una verdadera cruzada contra los obstáculos burocráticos que asfixian la iniciativa empresarial e impiden la incorporación de los trabajadores al sector formal de la economía, que es la gran reforma pendiente para el gobierno, lo que implica, entre otras muchas cosas, revertir su contrarreforma tributaria e impedir la fijación de salarios por decreto como ofrece algún demagogo.

 

Quote of the Day

By liberty I mean the assurance
that every man shall be protected
in doing what he believes is his duty against
the influence of authority and majorities,
custom and opinion.

— Lord Acton

Quote of the Day

And I honor the man who is willing to sink
Half his present repute for the freedom to think
And, when he has thought, be his cause strong or weak
Will risk t’ other half for the freedom to speak.

— James Russell Lowell

Quote of the Day

Great spirits have always encountered violent opposition  from mediocre minds.

— Albert Einstein

Quote of the Day

The deterioration of every government
begins with the decay of the principles
on which it was founded.

— C. L. De Montesquieu

Quote of the Day

Dream when the day is thru,
Dream and they might come true,
Things never are as bad as they seem,
So dream, dream, dream.

— Johnny Mercer

Cita del Día

Hay que respetar a las personas respetables. El respeto injustificado o es una estupidez o es una cobardía.

— Antonio Mingote