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GGC Revista Noviembre 30 / 2013

Edición de Noviembre 30 /2013

 

El Grupo Gran-Colombia (GGC) es una organización sin fines de lucro, absolutamente independiente de todo grupo político, religioso, empresarial o gubernamental, cuyo desafío fundamental es encontrar y usar los medios necesarios para lograr una progresiva evolución hacia una sociedad libre, formada por ciudadanos ilustrados y responsables, que acierten a protegerse, mediante un esfuerzo común, contra el miedo, la necesidad y la opresión, sea interna o externa.

 

En esta edición:

1)      Por qué se equivoca el Papa – Manuel Llamas

2)      Israel, los palestinos y la decencia – Jonathan S. Tobin

3)      No a los curas rojos – Carmelo Jordá

4)      El verdadero Che Guevara – Percival Manglano

5)      La izquierda no es violenta, y punto – Daniel Rodríguez Herrera

6)      La educación que tenemos roba a los jóvenes la conciencia, el tiempo y la vida – Claudio Naranjo

 

1.             Por qué se equivoca el Papa

Autor: Manuel Llamas

El primer gran documento elaborado por el papa Francisco ha levantado una intensa polvareda. Y no es para menos, dado el furibundo y radical ataque que acaba de lanzar el Pontífice hacia el sistema capitalista en su conjunto y, más concretamente, la libertad económica y el libre mercado. Su posicionamiento ideológico en esta materia no es de extrañar si se observa, mínimamente, su larga carrera eclesiástica como obispo y, posteriormente, cardenal en Argentina. En este sentido, cabe señalar que Jorge Bergoglio siempre se ha caracterizado por comulgar con la denominada justicia social, doctrina socioeconómica de la que bebe, en mayor o menor medida, el justicialismo argentino, otrora conocido como peronismo. De ahí, precisamente, que su discurso económico se aproxime tanto a los postulados peronistas, llegando incluso a coincidir en ciertos aspectos con la Teología de la Liberación que tanto gusta a los socialistas, sean o no católicos. Basta observar algunos epígrafes de su exhortación apostólica para percatarse claramente de que el Papa condena de forma drástica el capitalismo:

Así como el mandamiento de “no matar” pone un límite claro para asegurar el valor de la vida humana, hoy tenemos que decir “no a una economía de la exclusión y la inequidad”. Esa economía mata (…) Hoy todo entra dentro del juego de la competitividad y de la ley del más fuerte, donde el poderoso se come al más débil. Como consecuencia de esta situación, grandes masas de la población se ven excluidas y marginadas: sin trabajo, sin horizontes, sin salida.

Mientras las ganancias de unos pocos crecen exponencialmente, las de la mayoría se quedan cada vez más lejos del bienestar de esa minoría feliz. Este desequilibrio proviene de ideologías que defienden la autonomía absoluta de los mercados y la especulación financiera. De ahí que nieguen el derecho de control de los Estados, encargados de velar por el bien común […] Ya no podemos confiar en las fuerzas ciegas y en la mano invisible del mercado.

El Papa carga con dureza contra el consumismo, la especulación financiera, la globalización, los beneficios, el dinero y la evasión fiscal. Señala incluso que el actual “sistema social y económico es injusto en su raíz”, acusándolo de generar “esclavitud”, “explotación” y “opresión”. Por ello, pide avanzar hacia una economía “ética”, al servicio del ser humano, que reconozca la “función social de la propiedad” y proporcione un “salario justo”, al tiempo que garantice el acceso universal a sanidad, educación y trabajo. Conceptos, todos ellos, enmarcados en el tradicional imaginario de la izquierda. Pero, por encima de todo, Bergoglio culpa a la desigualdad de todos los males, especialmente de la pobreza, la violencia y la marginación social. “La inequidad es raíz de los males sociales”, dice. Dice más:

Mientras no se resuelvan radicalmente los problemas de los pobres, renunciando a la autonomía absoluta de los mercados y de la especulación financiera y atacando las causas estructurales de la inequidad, no se resolverán los problemas del mundo […]

Y puesto que el libre mercado es el culpable, la solución no es otra que más intervencionismo y redistribución a través del Estado. Es decir, su receta es más Estado y menos mercado:

El crecimiento en equidad exige algo más que el crecimiento económico, aunque lo supone, requiere decisiones, programas, mecanismos y procesos específicamente orientados a una mejor distribución del ingreso (…) ¡Pido a Dios que crezca el número de políticos capaces de entrar en un auténtico diálogo que se oriente eficazmente a sanar las raíces profundas (…) de los males de nuestro mundo! La política, tan denigrada, es una altísima vocación, es una de las formas más preciosas de la caridad, porque busca el bien común.

El Papa, sin embargo, no puede estar más equivocado. En primer lugar, porque desde hace décadas la Iglesia, gracias a Dios, ya no condena el capitalismo con la rotundidad que emplea Bergoglio, ni mucho menos, como demuestra el Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia:

Si por capitalismo se entiende un sistema económico que reconoce el papel fundamental y positivo de la empresa, del mercado, de la propiedad privada y de la consiguiente responsabilidad para con los medios de producción, de la libre creatividad humana en el sector de la economía, la respuesta ciertamente es positiva, aunque quizá sería más apropiado hablar de economía de empresa, economía de mercado, o simplemente de economía libre.

Tanto es así que cristianismo y capitalismo no sólo no son incompatibles sino perfectamente complementarios, tal y como sostienen diversos think tanks liberales, como es el caso del Instituto Acton de Argentina o el Centro Diego de Covarrubias de España. No por casualidad, el Instituto Juan de Mariana, referente liberal en España, adopta el nombre de un jesuita, el más prominente pensador de la Escuela de Salamanca.

En segundo lugar, porque, muy al contrario de lo que afirma el Papa, el capitalismo, cuyo eje es la libertad económica, ha posibilitado la etapa de mayor crecimiento, prosperidad y bienestar de la historia. Por desgracia, la mayoría no suele percatarse del nivel de vida que existía hace apenas 200 años. Entre el año cero y el 1000, Europa experimentó un crecimiento nulo, y desde el año 1000 a 1820 el mundo apenas creció a un ritmo medio del 0.2% anual, “apenas suficiente para que la población de ese entonces superara los mínimos niveles de subsistencia sin morir de hambre”, como bien demuestra Angus Maddison en The Worldwide Economy: A Millenium Perspective. Por el contrario, bajo el capitalismo la humanidad ha creado más riqueza en estos dos últimos siglos que en todas las generaciones previas. Un hecho, simplemente, innegable.

Pero es que, además, los datos muestran, sin ningún género de dudas, que a mayor libertad mayor riqueza, y viceversa, como recoge Francisco José Contreras en su libro Liberalismo, catolicismo y ley natural. No en vano la renta per cápita del cuartil (25%) de países con más libertad económica era de 31,501 dólares en 2009, mientras que la del cuartil con menos libertad apenas se situaba en 4,545. Además, la renta del 10% más pobre de la población en el cuartil de países más libres era de 8,735 dólares per cápita, mientras que en el menos libre era de 1,061. Es decir, los pobres de los países libres son casi nueve veces más ricos que los pobres de los países menos libres. La libertad beneficia también a los más pobres.

Asimismo, los estudios de la Fundación Heritage llevan dos décadas demostrando, año tras año, que fomentar la libertad y el Estado de Derecho, limitar el intervencionismo estatal e incrementar la apertura comercial, se traduce, siempre y en todo lugar, en una mayor creación de riqueza y, por tanto, una drástica reducción de la pobreza. Las diferencias entre países ricos y pobres en los distintos continentes radica en su mayor o menor grado de libertad económica. Dos ejemplos muy concretos: Singapur, de los más libres, disfruta hoy de la octava renta per cápita más elevada del mundo (52,000 dólares al año), muy por delante de España, que apenas supera los 29,000 -puesto 22 del mundo-. Hace 40 años, sin embargo, ese pequeño país del sudeste asiático se situaba por detrás de España -puesto 30-; Corea del Sur goza hoy de una renta de 32,800 dólares, mientras que Corea del Norte ronda los 1,800 al año… ¡18 veces menos!, pese a que partían de una situación idéntica tras la guerra civil que partió el país en dos.

A escala global, el porcentaje de personas que vive por debajo de la línea de extrema pobreza se ha reducido a la mitad en los últimos 30 años, al pasar del 47 al 22%. ¿Cómo es posible? La respuesta es que China y la India, dos de los países más poblados del mundo, se han abierto al capitalismo, el libre mercado y la globalización durante este período. Como consecuencia, la tasa de pobreza en la India ha bajado del 51 al 22%, mientras que en China se ha hundido del 65 al 4%.

Así pues, con independencia de la buena intención que -seguro- pueda tener el Papa para tratar de solventar algunos de los grandes males económicos que aquejan al mundo, su particular receta es completamente errónea y contraproducente. La solución no estriba en más Estado, sino en mucho más mercado, lo cual implica capitalismo y libertad.

 

2.             Israel, los palestinos y la decencia

Autor: Jonathan S. Tobin

Parece que estos días está de moda culpar a Israel. Durante su más reciente viaje a Oriente Medio, el secretario de Estado, John Kerry, dejó claro que culpaba a Israel por la continuación del conflicto con los árabes palestinos, sin que hiciera siquiera una mención respecto a la permanente negativa de estos últimos a reconocer la legitimidad de un Estado judío, independientemente de dónde se situaran los límites de éste. Esta tendencia alcanza incluso al debate acerca de las negociaciones con Irán: la Administración está dejando claro que le preocupa más la postura israelí sobre la amenaza nuclear que la engañosa diplomacia de Teherán; una postura que están siguiendo muchos de los animadores de Kerry en los medios de comunicación (como Fareed Zakaria, en la revista Time y en CNN). Pero hay tres noticias que no llegaron a aparecer en el New York Times ni en otros destacados medios internacionales, y que nos brindan una interpretación de la naturaleza del conflicto mejor que cualquiera de las noticias sobre Kerry o sobre las idas y venidas entre Washington y Jerusalén.

La primera se refiere al líder de la Autoridad Palestina, Mahmud Abás: la parte irreprochable de las conversaciones de paz, según Kerry, no sólo recibió como héroes a los terroristas liberados por Israel como parte del precio a pagar por llevar de vuelta a la mesa de negociaciones a la AP; ahora resulta que cada uno de esos asesinos recibió al menos 50,000 dólares, así como un sueldo del Gobierno y un empleo.

Como informa el Times of Israel:

Isa Abd Rabo, el más veterano de los presos liberados, recibió una gratificación de al menos 60,000 dólares, y al parecer la AP también se ofreció a pagarle la factura de la boda en el caso de que decidiera casarse. Fue condenado por asesinar a dos excursionistas israelíes al sur de Jerusalén en 1984, tras atarlos a punta de pistola y cubrirles la cabeza con bolsas.

Por otra parte, Palestine Media Watch informa de que el árabe palestino que asesinó a un soldado israelí en septiembre había utilizado el canal de televisión de la AP para enviar un mensaje en clave a un hermano suyo, encarcelado por Israel debido a sus actividades terroristas; en dicho mensaje le informaba de que pronto se pondría en marcha un plan para secuestrar a un soldado y entregar el cadáver de éste a cambio de que él fuera liberado. Pese a que se desbarató el plan de utilizar el cadáver del israelí, el asesino se había servido de un popular programa de la televisión de la Autoridad Palestina dedicado a honrar a terroristas encarcelados para avisar a su hermano de dicho plan.

Estas dos historias nos dicen todo lo que necesitamos saber respecto a la naturaleza de la Autoridad Palestina. Pese a que Kerry sigue actuando como si la AP fuera un interlocutor de Israel bienintencionado y no violento para las conversaciones de paz, en realidad éste sigue dedicada a perpetuar el conflicto y a fomentar el odio contra Israel y los judíos.

Pero en la misma semana en la que los palestinos celebraban el terror, Israel demostraba una vez más sus valores humanitarios:

La nieta del primer ministro de Hamás, Ismaíl Haniye, fue evacuada en estado crítico a un hospital israelí el domingo por la tarde, pero el lunes fue devuelta a su familia en Gaza, después de que se estableciera que su estado era incurable, declaró un portavoz israelí el lunes. Los médicos de Gaza dijeron que Aamal Haniye, de un año, sufría una grave inflamación del tracto gastrointestinal que afectaba a su sistema nervioso, según el diario egipcio Al Ahram.

Por si se lo estén preguntando, se trata del mismo Ismaíl Haniye que utilizó el aniversario del acuerdo de rescate de Gilad Shalit, el mes pasado, para instar a una mayor “lucha armada contra Israel”, y el mismo que ha jurado reiteradamente no reconocer jamás a Israel y seguir trabajando para destruirlo. No resulta ninguna sorpresa que en los medios de Hamás en Gaza no haya aparecido información alguna sobre la hospitalización de la pequeña Haniye.

Que Israel ofrezca ayuda médica a un familiar de un hombre que trabaja activamente para matar judíos y destruir su Estado no lo convierte en perfecto ni lo sitúa por encima de cualquier examen. Pero muestra que, pese a que en todo el mundo se instigue insistentemente en su contra, el Gobierno y las instituciones israelíes siguen comprometidos con la decencia en sus relaciones, incluso con sus mayores enemigos. Éstos han sido sólo tres casos de los cientos que se producen todos los años y que cuentan la misma historia. Los denominados moderados de la Autoridad Palestina honran a los terroristas y emplean sus medios de comunicación para promover el terror. Pero, de alguna forma, sólo Israel es objeto de la presión estadounidense. Independientemente de lo que se piense sobre los asentamientos o sobre dónde deberían situarse las fronteras de Israel, estas historias nos muestran el enorme abismo cultural que existe entre el Estado judío y quienes dirigen a sus vecinos palestinos. Quien ignore este aspecto del conflicto de Oriente Medio no sabe nada de cuáles son los verdaderos obstáculos para la paz.

 

3.             No a los curas rojos

Autor: Carmelo Jordá

Aunque no soy creyente, siempre he procurado ser muy respetuoso con las religiones y, muy especialmente, con la católica, que es en la que he sido educado y que, al fin y al cabo, me parece razonablemente decente, siempre teniendo en cuenta que la Iglesia, como institución humana que es, resulta mejorable.

Sin embargo, si hay algo que siempre se me ha atragantado son los curas rojos, la gente que hacía política desde el púlpito y, además, invariablemente política de la mala, de la liberticida, de la que empobrece, precisamente, a los pobres.

En las últimas décadas, y gracias a la acción de hombres sabios como Benedicto XVI y, sobre todo, Juan Pablo II, los curas rojos se habían quedado en sórdidas guerrillas iberoamericanas o en parroquias grafiteras de Madrid, dando la comunión con bizcocho en lugar de con pan ácimo y recibiendo visitas tan exquisitas y ejemplarizantes como la de Diego Cañamero y el Cristo de las Banderas. Allí, sobre todo en las parroquias, no hacían demasiado daño, de hecho más que otra cosa lo que daban era un poco de risa.

La cosa se pone más seria cuando el cura rojo se nos cuela nada más y nada menos que en la silla de Pedro y desde allí parece dispuesto a emprender una cruzada, y qué bien me viene la palabra, contra todo aquello que nos hace más libres y más prósperos: el capitalismo, los gobiernos limitados, la libertad en suma.

Y la emprende además de un modo, digamos, bastante chapucero: con un texto de menos de diez hojas plagado de afirmaciones que no son dudosas o debatibles, sino innegablemente falsas: no es cierto que la pobreza se extienda cada vez más –al contrario, y las cifras lo dejan claro–; no es cierto que no se haya demostrado históricamente que la extensión del capitalismo equivale a la extensión del bienestar a más y más capas de la población; no es cierto que se acuse “de la violencia a los pobres y a los pueblos pobres”, como no lo es que la pobreza genere violencia… En fin, que el Santo Padre no ha dado ni una.

Como creo firmemente en la seriedad de la Iglesia para gestionar sus asuntos, y como hoy en día cuando llegamos a un cónclave ya nos conocemos todos, está claro que Francisco no está en el Vaticano de rebote: si los cardenales le han votado es porque creen que lo que necesita la Iglesia en estos tiempos revueltos y faltos de vocaciones es un cura rojo, que les acerque a la poderosa corriente estatista y filosocialista que parece dominar tantos aspectos de la vida moderna.

Yo, modestamente, creo que se equivocan: por mucho que pueda parecer que así se preocupan de los pobres y por mucho que eso pueda darles buena prensa, al final el socialismo bien entendido es lo más parecido a una religión, y uno no puede creer en dos religiones a la vez.

No se puede servir a Marx y a Cristo, es imposible y eso bien lo han sabido, y lo saben, los buenos marxistas, que se han dedicado a exterminar social, política o físicamente a los cristianos allí donde han podido. Los curas rojos, en cambio, siempre creyeron que sí se puede estar en misa y en el sóviet, o al menos intentaron hacérnoslo creer. El resultado, al final, es que eran mucho más rojos que curas.

 

4.             El verdadero Che Guevara

Autor: Percival Manglano

Hace unos días se subastaba en Viena un original de la foto que convirtió al Che Guevara en un ícono universal. Alguien estuvo dispuesto a pagar unos 7,200 euros por la imagen tomada en 1960 en La Habana. Se considera que es la foto más reproducida del mundo. Su título original fue Guerrillero heroico.

Ciertamente, Guevara sale más favorecido en el famoso primer plano que, por ejemplo, en las fotos en las que se le ve jugando al golf o al ajedrez (o haciendo de Chef).

Pero, más allá de poses y de miradas puestas en el infinito, la estética no debería imponerse sobre el fondo. Y el fondo es el que admitió el heroico guerrillero al mundo entero el 11 de diciembre de 1964. Sorprendentemente (o quizá no tanto), su confesión se recuerda poco.

Guevara intervino entonces en la Asamblea General de la ONU en nombre de Cuba. A su discurso inicial siguió una larga réplica a las intervenciones de otros representantes latinoamericanos para contestar “una por una las afirmaciones de los delegados que impugnaron la intervención de Cuba” (es decir, la suya).

En el minuto 21:55 de su réplica, el Che se dirige al representante venezolano. Venezuela estaba presidida entonces por el democráticamente elegido Raúl Leoni, quien se enfrentaba a los ataques terroristas de las guerrillas comunistas financiadas por el régimen cubano. Transcribo a continuación las palabras del Che, pronunciadas a partir del minuto 22:25 del vídeo:

Nosotros tenemos que decir aquí lo que es una verdad conocida, que la hemos expresado siempre ante el mundo: fusilamientos, sí; hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario. Nuestra lucha es una lucha a muerte. Nosotros sabemos cuál sería el resultado de una batalla perdida y también tienen que saber los gusanos cuál es el resultado de la batalla perdida hoy en Cuba. En esas condiciones nosotros vivimos por la imposición del imperialismo norteamericano. Pero, eso sí: asesinatos no cometemos.

(Curiosa conclusión, sin duda; supongo que su conciencia se aliviaría al saber que fusilaba pero no asesinaba).

Cada vez que vean una camiseta o un cartel con la cara del Che Guevara, les animo a que imaginen debajo un lema impreso reproduciendo sus palabras ante la ONU, palabras que definen al verdadero Che Guevara:

Fusilamientos, sí; hemos fusilado, fusilamos y seguiremos fusilando mientras sea necesario.

5.             La izquierda no es violenta, y puntoAutor: Daniel Rodríguez Herrera

“En Italia hay dos tipos de fascistas: los fascistas y los antifascistas”, escribió en su día Oriana Fallaci. Algunos suspirábamos de alivio al leerla, porque significaba que había alguien de izquierdas que veía la extrema izquierda violenta como la basura humana que es. Sin embargo, también avanzaba el argumento auto-exculpatorio que tantas veces hemos tenido que escuchar. Y es que cuando alguien de izquierdas hace algo indefendible, los popes progres lo llaman “fascista”. Y, así, su ideología luce prístina e inatacable.

Como para muchos ser de izquierdas no es sino una forma de vida que les permite sentirse superiores a los demás, aquello que confirma que son como todos nosotros debe ser borrado de la faz de la tierra o, si no se puede, al menos reescrito y reinterpretado. Así, la izquierda no puede ser violenta, porque la violencia es mala y la izquierda buena. De modo que Gaspar Llamazares intenta convencernos de que no puede existir terrorismo de izquierdas, y cuando una turba de antifascistas arrasa una facultad y agrede a otros estudiantes son fascistas, según Ignacio Escolar y Ana Pastor.

De nada sirve intentar usar la razón o los hechos desnudos. Cuando se lucha contra la imagen beatífica que tienen de ellos mismos, todo esfuerzo es baldío. Si quieren defender un régimen de izquierdas negarán los hechos y los calificarán de propaganda del imperialismo opresor. Si les resulta ya imposible defender lo indefendible, o simplemente ha dejado de serles útil hacerlo, negarán que el dictador de turno sea realmente de izquierdas. Aunque cinco minutos antes dijeran lo contrario y los criticados se reconozcan socialistas o comunistas. La realidad da igual.

En cambio, la derecha es fascismo. Toda ella. Sin excepción. Si votas al PP, en realidad quieres que vuelva Franco. En esto nuestros progres patrios no son originales: en Estados Unidos, si eres republicano o, Dios no lo quiera, del Tea Party, entonces eres un racista de tomo y lomo. No es por vaguería o incapacidad de defender sus propias posiciones sin hacer una caricatura, aunque de todo hay. Es porque son de izquierdas, porque ser de izquierdas es ser el bueno de la película, y ellos quieren ser los buenos. Cara, gano; cruz, pierdes.

Naturalmente, hay gente de izquierdas que no es así. Ya lo sé. Vivo en el mundo real, en el que hay gente violenta en la izquierda y en la derecha y hay gente sensata en la izquierda y en la derecha, incluso gente con ideas totalitarias de todo signo que en la vida diaria son personas extraordinarias. Sería un detalle que tanto progre abandonara la propaganda, destinada principalmente a ellos mismos, y discutieran en un terreno juego nivelado. Pero nadie abandona su visión del mundo con tanta facilidad, así que no espero milagros. Y menos con este Papa.

6.             La educación que tenemos roba a los jóvenes la conciencia, el tiempo y la vidaAutor: Claudio Naranjo

Cuando uno escucha a este psiquiatra chileno de 75 años da la sensación de estar frente al Jean-Jacques Rousseau de nuestro tiempo.

Cuenta que estaba bastante dormido hasta que en los años 60 se fue a vivir a EE.UU., allí fue discípulo de Fritz Perls, uno de los grandes terapeutas del siglo XX y formó parte del equipo del Instituto Esalen en California. Allí tuvo grandes experiencias en el mundo terapéutico y en el mundo espiritual. Contactó con el sufismo y se convirtió en uno de los introductores de Eneagrama en occidente. También bebió del budismo tibetano y el zen.

Claudio Naranjo ha dedicado su vida a la investigación y a la docencia en Universidades como Hardvard y Berkeley. Ha fundado el programa SAT, una integración de la terapia Gestalt, el Eneagrama y la Meditación para enriquecer la formación de profesores. En este momento está lanzando un aviso muy contundente: o cambiamos la educación o este mundo se va a pique.

-Dices que para cambiar el mundo hay que cambiar la educación ¿cuál es la problemática de la educación y cuál es tu propuesta?

-La problemática en la educación no es de ninguna manera la que a los educadores les parece que es. Creen que los estudiantes ya no quieren lo que se les ofrece. A la gente se le quiere forzar a una educación irrelevante y se defiende con trastornos de la atención, con desmotivación. Yo pienso que la educación no está al servicio de la evolución humana sino de la producción o más bien de la socialización. Esta educación sirve para domesticar a la gente de generación en generación para que sigan siendo unos corderitos manipulables por los medios de comunicación. Esto es socialmente un gran daño. Se quiere usar la educación como una manera de meter en la cabeza de la gente una manera de ver las cosas que le conviene al sistema, a la burocracia. Nuestra mayor necesidad es la de una educación para evolucionar, para que la gente sea lo que podría ser.

La crisis de la educación no es una crisis más entre las muchas crisis que tenemos, sino que la educación está en el centro del problema. El mundo está en una crisis profunda porque no tenemos una educación para la conciencia. Tenemos una educación que en cierto modo le está robando a la gente su conciencia, su tiempo y su vida.

El modelo de desarrollo económico de hoy ha eclipsado el desarrollo de la persona.

-¿Cómo sería una educación para que seamos seres completos?

-La educación enseña a la gente a pasar exámenes, no a pensar por sí misma. En un examen no se mide la comprensión, se mide la capacidad de repetir. ¡Es ridículo, se pierde una cantidad tan grande de energía! En lugar de una educación para la información, se necesitaría una educación que se ocupe del aspecto emocional y una educación de la mente profunda. A mí me parece que estamos presos entre una alternativa idiota, que es la educación laica y una educación autoritaria que es la educación religiosa tradicional. Está bien separar Estado e Iglesia pero, por ejemplo en España, han echado por la borda el espíritu como si religión y espíritu fueran la misma cosa. Necesitamos que la educación atienda también a la mente profunda.

-¿Cuándo hablas de espiritualidad y de mente profunda a qué te refieres exactamente?

-Tiene que ver con la conciencia misma. Tiene que ver con aquella parte de la mente de la que depende el sentido de la vida. Se está educando a la gente sin ese sentido. Tampoco es la educación de valores porque la educación de valores es demasiado retórica e intelectual. Los valores deberían ser cultivados a través de un proceso de transformación de la persona y esta transformación está muy lejos de la educación actual.

La educación también tiene que incluir un aspecto terapéutico. Desarrollarse como persona no se puede separar del crecimiento emocional. Los jóvenes están muy dañados afectiva y emocionalmente por el hecho de que el mercado laboral se traga a los padres y ya no tienen disponibilidad para los hijos. Hay mucha carencia amorosa y muchos desequilibrios en los niños. No puede aprender intelectualmente una persona que está dañada emocionalmente.

Lo terapéutico tiene mucho que ver con devolverle a la persona la libertad, la espontaneidad y la capacidad de conocer sus propios deseos. El mundo civilizado es un mundo domesticado y la enseñanza y la crianza son instrumentos de esa domesticación. Tenemos una civilización enferma, los artistas se dieron cuenta hace mucho tiempo y ahora cada vez más los pensadores.

-A la educación parece solo interesarle desarrollar la parte racional de la gente ¿Qué otras cosas podrían desarrollarse?

-Yo pongo énfasis en que somos seres con tres cerebros: tenemos cabeza (cerebro intelectual), corazón (cerebro emocional) y tripas (cerebro visceral o instintivo). La civilización está íntimamente ligada por la toma de poder por el cerebro racional. Con el momento en que los hombres predominaron en el dominio político, unos 6000 años atrás, se instaura esto que llamamos civilización. Y no es solamente el dominio masculino ni el dominio de la razón sino también de la razón instrumental y práctica, que se asocia con la tecnología; es este predominio de la razón instrumental sobre el afecto y sobre la sabiduría instintiva lo que nos tiene tan empobrecidos. La plenitud la puede vivir sólo una persona que tiene sus tres cerebros en orden y coordinados. Desde mi punto de vista necesitamos una educación para seres tri-cerebrados. Una educación que se podría llamar holística o integral. Si vamos a educar a toda la persona, hemos de tener en cuenta que la persona no es solo razón.

Al sistema le conviene que uno no esté tanto en contacto consigo mismo ni que piense por sí mismo. Por mucho que se levante la bandera de la democracia, se le tiene mucho miedo a que la gente tenga voz y tenga conciencia.

La clase política no está dispuesta a apostar por la educación.

-La educación nos sumerge en un mar de conceptos que nos separan de la realidad y nos aprisiona en nuestra propia mente ¿Cómo se puede salir de esa prisión?

-Es una gran pregunta y es una pregunta necesaria en el mundo educacional. La idea de que lo conceptual sea una prisión requiere una cierta experiencia de que la vida es más que eso. Para uno que ya tiene el interés en salir de la prisión de lo intelectual, es muy importante la disciplina de detener la mente, la disciplina del silencio, como se practica en todas las tradiciones espirituales: cristianismo, budismo, yoga, chamanismo… Parar los diálogos internos en todas las tradiciones de desarrollo humano ha sido visto como algo muy importante. La persona necesita alimentarse de otra cosa que conceptos. La educación quiere encerrar a la persona en un lugar donde se la somete a una educación conceptual forzada, como si no hubiera otra cosa en la vida. Es muy importante, por ejemplo, la belleza. La capacidad de reverencia, de asombro, de veneración, de devoción. No tiene que ver necesariamente con una religión o con un sistema de creencias. Es una parte importante de la vida interior que se está perdiendo de la misma manera en que se están perdiendo los espacios bellos de la superficie de la Tierra, a medida que se construye y se urbaniza.

-Precisamente quería preguntarte tu opinión sobre la crisis ecológica que vivimos.

-Es una crisis muy evidente, es la amenaza más tangible de todas. Se puede prever fácilmente que con el calentamiento de la Tierra, con el envenenamiento de los océanos y otros desastres que están pasando, no vamos a poder sobrevivir tantas personas como las que somos ahora.

Estamos viviendo gracias al petróleo y consumimos más recursos de los que la tierra produce. Es una cuenta atrás. Cuando se nos acabe el combustible será un desastre para el mundo tecnológico que tenemos.

La gente a la que llamamos más primitiva como los indígenas tienen una forma de tratar a la naturaleza que no viene del sentido utilitario. En la ecología como en la economía y otras cosas, hemos querido prescindir de la conciencia y funcionar sólo con argumentos racionales y eso nos está llevando al desastre. La crisis ecológica sólo puede pararse con un cambio de corazón, verdadera transformación, que sólo la puede dar un proceso educativo. Por eso no tengo mucha fe ni en las terapias ni en las religiones. Solo una educación holística podría prevenir el deterioro de la mente y del planeta.

-¿Podríamos decir que has encontrado un equilibrio en tu vida a esas alturas?

-Yo diría que cada vez más, aunque no he terminado el viaje. Soy una persona que tiene mucha satisfacción, la satisfacción de estar ayudando al mundo en el que estoy. Vivo feliz, si se puede ser feliz en esa situación trágica en la que estamos todos.

-Desde tu experiencia, tu trayectoria y tu madurez, ¿cómo procesas el hecho de la muerte?

-En todas las tradiciones espirituales se aconseja vivir con la muerte al lado. Hay que hacerse a esa evidencia de que somos mortales y creo que el que toma la muerte en serio no será tan vano. No tienes tanto miedo a cosas pequeñas cuando hay una cosa grande de la cual preocuparte más. Yo creo que la muerte sólo puede superarla uno que en cierto modo muere antes de morir. Uno tiene que morir a la parte mortal, a la parte intrascendente. Los que tienen suficiente tiempo y vocación y que llegan suficientemente lejos en este viaje interior se encuentran tarde o temprano con su verdadero ser. Y ese ser interior o ese ser lo que uno es, es algo que no tiene tiempo y que le da a una persona una cierta paz o un sentido de invulnerabilidad. Estamos muy absortos en nuestra vida cotidiana, en nuestros pensamientos de alegría, tristeza, etc… No estamos en nosotros, no estamos atentos a quien somos. Para eso necesitamos estar muy en sintonía a nuestra experiencia del momento. Esta es la condición humana, estamos viviendo hacia el pasado y el futuro, el aspecto horizontal de nuestra vida. Pero poco atentos a la dimensión vertical de nuestra vida, el aspecto más alto y más profundo, eso es el espíritu y es nuestro ser y la llave para acceder es el aquí y ahora.

A veces vamos en busca del ser y a veces nos confundimos en la búsqueda de otras cosas menos importantes como la gloria.

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Quote of the Day

Simple, sincere people seldom speak much of their piety.

It shows itself in acts rather than in words, and has more influence than homilies or protestations.

— Louisa May Alcott

Quote of the Day

If the brain were so simple we could understand it, we would be so simple we couldn’t.

— David Zindell

Quote of the Day

The public good is in nothing more essentially interested,
than in the protection of every individual’s private rights.

— Sir William Blackstone

Quote of the Day

I hear much of people’s calling out to punish the guilty, but very few are concerned to clear the innocent.

— Daniel Defoe

Quote of the Day

Why do people always expect authors to answer questions?

I am an author because I want to ask questions.

If I had answers, I’d be a politician.

— Eugène Ionesco

Quote of the Day

It makes no difference whether a good man has defrauded a bad man, or a bad man defrauded a good man, or whether a good or bad man has committed adultery: the law can look only to the amount of damage done.

— Aristotle

Quote of the Day

Law and justice are not always the same.

— Gloria Steinem

Quote of the Day

[When a victimless criminal] is treated as an enemy of society, he almost necessarily becomes one.

Forced into criminal acts, immersed in underworld-related supply networks, and ever-conscious of the need to evade the police, his outlooks as well as behavior become more and more anti-social.

— Edwin M. Schur

Quote of the Day

Schisms do not originate in a love of truth, which is a source of courtesy and gentleness, but rather in an inordinate desire for supremacy.

From all these considerations it is clearer than the sun at noonday, that the true schismatics are those who condemn other men’s writings, and seditiously stir up the quarrelsome masses against their authors, rather than those authors themselves, who generally write only for the learned, and appeal solely to reason.

In fact, the real disturbers of the peace are those who, in a free state, seek to curtail the liberty of judgment which they are unable to tyrannize over.

— Baruch Spinoza